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Los detrimentos


Por: Tomás Castrillón Oberndorfer 

Recientemente, motivado por el cumpleaños del artista Fernando Botero, el distinguido columnista Juan Gómez Martínez recordó uno de los episodios que se desarrollaron a raíz de la ejecución de la Plaza Botero en la ciudad.

En resumen: se demolió “un edificio acabado de construir y sin estrenar que había costado 1200 millones de pesos” que era una “barrera visual para el museo y la Plaza botero” y en aquel entonces el doctor Juan fue demandado por “detrimento patrimonial”; después de los “ires y venires” jurídicos, se mostró que “una de las esculturas, una sola, valía más de mil doscientos millones de pesos”. No había tal detrimento patrimonial. Por el contrario, una gran ganancia”.

El tema es importante porque, continuamente, principalmente en el desarrollo de las obras de infraestructuras, se desarrollan pleitos y demandas, denunciando detrimentos de toda clase, por incumplimientos en plazos y sobrecostos, sin olvidar las fallas protuberantes en la planeación y la eternamente presente corrupción.

Se parte de la definición, fácilmente encontrada en la red, de Deterioro: “Daño o perjuicio de alguien o algo” y pueden ser: “morales, materiales, económicos o físicos”.

Uno de los grandes problemas que surgen está en la evaluación de los costos. En el caso mencionado, se encuentra una comparación, que no es comprable, entre una obra de arte y un edificio sin estrenar. Pacho Mira insistía mucho en las cantidades homogéneas. No se evaluaron los perjuicios que pudieran tener los usuarios del edificio que se demolió, si es que los hubo, etc.

Y esto es lo que sucede con los patrimonios históricos. En la ciudad se demolieron verdaderos patrimonios históricos como el antiguo Hotel Europa, el Palacio Arzobispal y el Teatro Bolívar cuyo costo nunca fue evaluado para ser reemplazados por edificios modernos. ¿Se evaluó el costo de dichas obras patrimoniales y se lo comparó con las nuevas construcciones?

Ocurrió también cuando la construcción del Metro que se proyectó la unión del Parque de Berrío con la Plazuela Nutibara para conformar una gran plaza, y fue así como se demolieron los edificios del antiguo Banco Popular y el del diario extinto “El Correo”. Sin embargo, no se concluyó el proyecto y el testimonio está ahí con los edificios que aparecen diagonalmente a la Iglesia de la Candelaria. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Hubo algún detrimento?

Por todas partes surgen casos que implican detrimentos de alguna clase para la comunidad. Algunos son muy notables, como lo que ocurrió con la clínica que estaba abandonada en al carrera 80, que en forma presurosa ha sido habilitada por la administración municipal para dar cabida a pabellones UCI para atender a las víctimas de la pandemia. Evidentemente había un detrimento en la salud.

Otro caso que también sacó a flote la pandemia es el de la Plaza Minorista. Ciertamente desde su concepción y construcción, ha constituido un permanente detrimento para la comunidad, debido al hacinamiento y la falta de higiene que propicia toda clase de infestaciones y que ahora la pandemia logró destapar.

De tiempo atrás, han ocurrido muchos detrimentos como los causados por el proceso de la urbanización desordenada de las laderas que limitan al Valle de Aburrá, son evidentes y la comunidad los sufre diariamente, como la contaminación del aire, pero, además, la carencia de redes de alcantarillado, la invasión de los bordes de las quebradas, los diseños precarios y  la falta de mantenimiento, etc., constituyen un permanente detrimento de las condiciones de higiene.

Además, las fallas protuberantes de planeación y ejecución de las obras de infraestructura han constituido una fuente perenne de detrimento en lo que respecta a la movilidad para la comunidad.

Finalmente, en lo que se refiere a las obras de infraestructura, la definición de muchos detrimentos está pendiente de los innumerables litigios jurídicos.

Bastaría recordar las Bibliotecas España y Ladera, los colegios de calidad, la vía al suroeste, la Estación San Pedro del Metroplús, la Estación Miraflores del cable de oriente, Hidroituango y la panta PTAR de las EPM y muchos etcéteras.

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